Leí 30 libros en 2025
Aqui mis favoritos
En 2025 decidí experimentar con diferentes géneros y geografías y, de forma muy consciente, buscar más voces escritas por mujeres y por autorxs disidentes. Algunos libros me acompañaron; otros me rompieron un poco; varios se quedaron conmigo más tiempo del que esperaba.
Aquí dejo mis favoritos, sin ningún orden en particular. Los títulos están en el idioma en el que los leí, porque así se quedaron en mi memoria.
Countless Sleepless Nights — Carina MaggarMe encontré este libro por sorpresa en un café-librería en Viena. Leí unas diez páginas… y pasé la siguiente hora llorando.
El libro reúne relatos de personas de todo el mundo y de distintas edades que narran su experiencia al aceptar su orientación sexual o identidad de género. No hay artificio ni dramatismo forzado: hay honestidad.
Es sencillo, corto y profundamente humano. Conecta de inmediato con el lado más vulnerable de quien lo lee. Sin duda, una de mis lecturas favoritas del año.
Days at the Morisaki Bookshop — Satoshi YagisawaRecuerdo haber visto este libro en Libertiné, una pequeña librería de madera frente al Danubio en Budapest. La portada me ganó al instante (libros y gatos: no necesito más).
La historia sigue a una mujer que pasa una temporada viviendo y trabajando en la librería de su tío mientras atraviesa un momento de crisis y falta de dirección. Como buen libro japonés, aborda las dudas existenciales de forma suave, casi onírica, donde la rutina se vuelve un refugio para atravesar los cambios.
Es una lectura acogedora, breve y sencilla. Un libro que se siente como una taza de té caliente en una noche de invierno.
Careless People — Sarah Wynn-WilliamsEsta autobiografía narra la experiencia de Sarah Wynn-Williams, quien fue directora de política pública global en Facebook durante siete años.
El libro muestra la evolución acelerada de la empresa y cómo Facebook se convirtió en un actor clave en procesos globales como elecciones, conflictos armados y la configuración del discurso público. También expone el ritmo de trabajo interno y el surgimiento del algoritmo personalizado.
Es una lectura entretenida y reveladora. Aunque hacia el final me costó conectar —sobre todo por la falta de reconocimiento de responsabilidad por parte de la autora—, resulta interesante observar cómo una empresa puede transformar el mundo en pocos años y cómo el poder y las agendas personales pueden imponerse sobre el interés público.
Una habitación propia — Virginia WoolfEl ya clásico ensayo en el que Virginia Woolf defiende la necesidad de que las mujeres tengan independencia económica y un espacio propio para poder escribir.
Aunque está escrito desde una posición de privilegio social, el texto sigue siendo contundente al señalar cómo la estructura de la sociedad ha dificultado históricamente la creación artística femenina. Woolf no solo habla de escritura: habla de derecho, de espacio y de legitimidad.
Resistencia bisexual — Elisa CollEste libro combina experiencia personal e investigación para presentar la bisexualidad como un espacio habitable, válido y profundamente político.
Aborda la violencia que surge precisamente por no encajar en categorías binarias y propone una apertura argumental honesta y necesaria. Ofrece un espacio gris en un mundo que insiste en ser blanco o negro.
En diciembre llegaban las brisas — Marvel MorenoUna mirada precisa y crítica a la clase alta colombiana, específicamente a la del Caribe.
Lo más poderoso del libro es su enfoque en el rol de las mujeres. La historia se narra desde múltiples perspectivas femeninas, lo que permite asomarse a la vida cotidiana, los silencios y las contradicciones de cada personaje.
Una lectura incómoda y brillante.
The Measure — Nikki ErlickEsta fue una lectura del club de lectura al que asisto, y me atrapó desde su concepto.
Un día, todas las personas mayores de 18 años reciben una caja de madera con un hilo en su interior. Pronto se descubre que la longitud del hilo representa la duración de la vida de cada persona. A partir de ahí, seguimos a distintos personajes y observamos cómo este conocimiento altera sus decisiones, relaciones y miedos.
Aunque me habría gustado que el libro profundizara más en el misterio de las cajas, me dejó llena de preguntas y reflexiones.
Zoo Station — Christiane F.Hace años vi la película Yo, Christiane F., que retrata la vida de una adolescente de 14 años que crece en Berlín y desarrolla una adicción a la heroína.
El libro, en el que se basa la película, es crudo, directo y detallado. Muestra sin adornos la realidad de varios jóvenes en Berlín tras la caída del muro. No romantiza nada, y eso lo vuelve aún más duro —y más necesario— de leer.
Brotherless Nights — V. V. GaneshananthanOtra lectura del club de lectura.
La novela cuenta la historia de una niña en Sri Lanka durante el estallido de la guerra civil y la aparición de un grupo armado disidente. A través de su mirada, vemos cómo cada uno de sus hermanos y su familia se ve afectado por el conflicto.
Fue especialmente valioso para mí conocer un conflicto del que sabía muy poco y hacerlo desde la voz de una narradora sensible, donde el rol de las mujeres aparece con fuerza y complejidad.
Indigiqueer — Joshua WhiteheadEste libro es una conversación sobre escritura, identidad y lenguaje.
Joshua Whitehead, escritor indígena y miembro de la comunidad LGBTIQ+, explora la riqueza lingüística de su comunidad y cómo la incorpora en su obra. Habla de creación artística, pertenencia e identidad: de encontrar hogar en uno mismo y en los lugares que nos pertenecen, incluso en espacios que no siempre nos aceptan.
Una conversación potente, honesta y expansiva.
Espacios habitables — Daniela Pardo (Bonus)Un poemario de la escritora colombiana Daniela Pardo que explora la soledad, el amor y la fragilidad desde lo cotidiano y lo íntimo.
Es un libro que se lee despacio, como si cada poema pidiera ser habitado.
Si alguno de estos libros resuena contigo, o si también leíste algo que te atravesó este año, me encantará leerte.