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Meditación por primera vez

Tenía esta idea impregnada que para meditar tendría que estar en la usual y reconocida pose. En esta ocasión decidí sentarme y sentirme cómoda con las manos sobre mi regazo, cerrar los ojos y empezar con el sati. Mi sati consistía en contar las respiraciones, luego me di cuenta que me ayudó mucho en imaginarme la palabra presente y jugarla con el ritmo de mi respiración. De ahí vino el sabini, el momento en donde podía escuchar cada sonido pero dejarlos ir como si fuesen momentos que venían de pasada por mi cabeza y fue cuando me di cuenta que no sentí mis manos ni mis brazos. Cuando era momento de ir moviendo cada parte del cuerpo y abrir los ojos para regresar. En el momento de ir moviendo cada parte del cuerpo, me asustó el hecho de recordar que por un momento no sentí mis brazos; aunque fue algo más agridulce ya que esa sensación me hizo recordar lo tanto que me dejé llevar. Mi meditación fue de 15 minutos.