Menu

MI viaje del héroe

Me encontraba en el mejor momento de mi vida, tras haber luchado años por sobresalir. Un joven común con pocas posibilidades, proveniente de una ciudad pequeña, había logrado lo impensable. Me había convertido en uno de los mejores fotógrafos de mi ciudad en muy pocos años. Después de años de luchar, me encontraba en un gran momento en mi vida, pero con una gran sensación de vacío en mi ser. A pesar de haber logrado lo que muchos querían, sentía la necesidad de buscar más. Sentía una constante incomodidad que no me permitía sentirme pleno. Como un mosquito que nunca dejaba de sobrevolar en mi quino-esfera, silencioso, pero constate, una idea que taladraba mi cabeza, No podía evitar pensar en mis sueños, y que a pesar de todo lo que había logrado, me encontraba frente a una vida ordinaria.

Y cuando pensaba que nada malo podía pasar, llego la temida pandemia, mi trabajo se detuvo como un tren estrellándose con un muro inamovible, mis ojos no podían creer lo que veían en las noticias, cientos de miles de personas se estaban enfermando por un virus desconocido, parecía una escena de ciencia ficción, una película post apocalíptica, desde mi trinchera todo lo que creía seguro se había desvanecido justo frente a mis ojos, sin trabajo, sin posibilidades, encerrado en una casa que no podía pagar, con un refrigerador vació que no podía llenar, y un préstamo que use para comprar equipo de fotografía que ahora en lugar de achicarse, se hacía cada vez más grande alimentado por los intereses que generaba, como un monstruo que asechaba por mi. 

A los dos meses de incertidumbre, encerrado no solo en casa, sino también en mi cabeza, no podía evitar pensar en lo frágil que todo era, entonces tomé la decisión de dejarlo todo, abandonar el futuro de una vida ordinaria, mudarme y perseguir mi sueño de volverme un director de cine reconocido mundialmente.

Me tomo dos años de trabajo duro y de usar mucho ingenio para salir adelante. La pandemia había terminado, pero no se fue con las manos vacías. Se cobró la vida de mi padrastro, y dejó un dolor profundo en mi familia. Aun así, vendí mi coche, mis muebles, abandoné mi trabajo, mis clientes y todo lo que me había costado tanto construir.

2022 llegó, un nuevo año y con él, una nueva ciudad, una gigantesca en comparación de donde provenía, Enseñándome grandes lecciones, me mostró lo que la soledad significaba. Estar lejos de tu familia, de tus amigos y con la constante de tener que iniciar desde cero. 

Y después de dos años continuamos en este camino, persiguiendo mis sueños, con una voluntad inquebrantable y enfrentándome a retos cada vez mayores. 

Sorry for the language