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Fiction in a Digital World (Spanish)

Proyecto Ficción en un mundo digital

1. Una portadaFiction in a Digital World (Spanish) - image 1 - student project

2. Una sinopsis breve (blurb).

Clara Beaumont no confía en nadie. Vive en Altovía, un barrio de artistas donde las fachadas cambian de la noche a la mañana… excepto su necesidad de control.

Pero en un día sofocante, cuando nada parece tener sentido, las dudas no tardan en llegar. Un desconocido con un abrigo rojo aparece y le entrega algo que solo ella pudo haberle dado… aunque no lo recuerda.

¿Puede el amor cruzar el tiempo… incluso cuando ya lo has olvidado?

Una historia sobre un amor que desafía la lógica y el tiempo. A veces, para aprender a amar, hay que volver al pasado.

3. Una historia (u otra pieza de escritura original) de entre 1000 y 3000 palabras.

El hombre del abrigo rojo

Capítulo 1

Se dice de mí…

Se dice de mí que soy desconfiada. Sí, exageradamente desconfiada.

Yo no lo creo.

Lo que sí sé es que no quiero al peligro cerca. Ni de lejos. Por eso, quizás, no le conté a Sandra —mi mejor amiga— lo que me pasó unas semanas atrás. Para ser exactos, un viernes en la mañana.

Vivo en Altovía, un barrio donde los viejos edificios han sido transformados por inmobiliarias ambiciosas en lofts para creativos y una vibrante vida nocturna. Lo llaman ahora el corazón cultural de la ciudad. Jóvenes de todas partes llegan buscando oportunidades, sobre las que caminan cuando cae la noche y las luces violetas de los bares se reflejan en las aceras.

Mucho antes de que empiecen a titilar las luces de neón, las cafeterías te reciben con jarras de café recién colado. Disponibles a toda hora, para madrugadores o trasnochados que aún huelen a fiesta.
Junto a los cafés están las librerías, con jardineras en la ventana y gatos adoptados. A veces tienes que hacer maromas para esquivarlos.

Esa mañana de viernes… ni las flores del mercado de agricultores querían abrir. El calor era tan denso que parecía que respirábamos humedad.

Llevaba el bolso cruzado y las llaves apretadas entre los dedos. Me puse los audífonos, pero no escuchaba nada en realidad. Eran una barrera. Una forma de parecer ocupada. No quería recibir más molestias, además de la ola veraniega.

Y fue entonces cuando lo vi.

Un hombre con un abrigo rojo.

En la calle central de Altovía. ¿En verano?

No era una chaqueta ni un suéter grueso. Era un abrigo largo, elegante, de esos que se usan bajo la lluvia o en pleno invierno. Caminaba tan despacio que el calor no se atrevía a tocarlo. Como si estuviera en otro clima. Como si el mundo alrededor no existiera.

Me dio mala espina. Crucé la calle.

Él también cruzó.

Aceleré el paso. Pensé en tomar el tranvía o refugiarme en alguna panadería, pero todo estaba cerrado.
¿Un viernes? ¿Era feriado y no lo noté?

Entonces lo escuché: pasos detrás de mí. No corría. No se detenía. Solo caminaba. Parejo. Constante.

Me detuve en seco para enfrentarlo.
—¿Usted me está siguiendo? —pregunté. Mi voz sonó más firme de lo que me sentía.

El hombre no respondió. Apenas sonrió.
Como si ya conociera la escena. Como si fuera un déjà vu.

Entonces metió la mano en el bolsillo interior del abrigo.

Retrocedí. Pensé en correr, en gritar, en pelear. Pensé en mi madre. En mi hermana. En todo lo que me faltaba por vivir.

Pero no sacó un arma.
Sacó una fotografía.
En blanco y negro.

Era yo.
De niña.
Con mi camisa blanca y el gran lazo azul del uniforme escolar.

—No tengas miedo —dijo, con voz suave—. Solo vine a devolverte esto.

Me la entregó con la misma calma con la que se devuelve algo que el tiempo ha olvidado. Al reverso, escrito con marcador azul, leí una frase con mi letra:

“Para el hombre del abrigo rojo. Lo prometo, no te olvidaré.”

No recordaba haber escrito eso. Ni haberlo visto nunca.
Pero en ese instante, sentí algo más fuerte que el miedo: la certeza de que decía la verdad.

Tomé la foto. Y cuando levanté la vista…

El hombre del abrigo rojo había desaparecido.

4. Una breve descripción de tu público objetivo principal.

  • Mujeres adultas (25 a 45 años)
  • Profesionales, madres, estudiantes de posgrado o mujeres con independencia económica y curiosidad emocional.
  • Buscan lecturas que combinen placer y profundidad: no solo erotismo, sino historias bien escritas, con emociones reales, personajes contradictorios y evolución psicológica.
  • Quieren sentirse representadas en sus dudas, deseos, culpas y contradicciones amorosas.
  • Lectoras digitales activas
  • Usan plataformas como Booknet, Wattpad e Instagram para leer y seguir autoras.
  • Consumen historias por capítulos, leen en el móvil y valoran el contacto directo con las autoras (comentarios, respuestas, actualizaciones).
  • Valoran portadas llamativas, sinopsis atrapantes y actualizaciones constantes.
  • Fanáticas del romance maduro y erótico emocional
  • Leen autoras como Sylvia Day, Megan Maxwell, Elisabet Benavent.
  • Están cansadas de clichés simplones, pero siguen disfrutando del conflicto amoroso, los hombres irresistibles, las protagonistas fuertes (aunque vulnerables) y la tensión sexual bien escrita
  • Lectoras que valoran el desarrollo psicológico y las tramas que duelen
  • Les atraen las historias de segundas oportunidades, triángulos amorosos, culpa y redención, dilemas éticos y relaciones que evolucionan a fuego lento.
  • Aman llorar, excitarse y reflexionar con una historia. Buscan algo más que una escena hot: quieren conectar emocionalmente.

5.Perfil

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