Cuando se trata de literatura y poesía, lo que leemos no siempre debe tomarse en sentido literal. En muchos casos, las palabras, frases, objetos, e incluso los personajes, pueden significar cosas muy diferentes de lo que vemos en la página. El simbolismo se ha usado en la escritura durante miles de años, y es uno de los muchos recursos literarios que los escritores usan para contar sus historias. Pero, ¿qué recursos literarios se pueden considerar realmente simbolismo y cuáles son algo completamente diferente? Veamos.

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¿Qué es el simbolismo?

Si queremos pensar en una definición de simbolismo, la clave está en el nombre: el simbolismo es algo que se usa en lugar de o que sugiere algo diferente al significado literal. En la escritura, por lo general toma la forma de objetos o palabras con un significado adicional que juega un papel importante en la narración general.

El simbolismo literario es una de las formas más populares en las que los escritores «muestran, no dicen», en una historia. Los símbolos suelen estar dispersos a lo largo de la narración, alguno más obvios que otros, y se usan para darle a los lectores una indicación de lo que está por suceder. Es una gran forma de suscitar una respuesta emocional en tu público, crear tensión o crear una experiencia sensorial adicional para que tus lectores disfruten a medida que avanzan en la lectura.

Ejemplos de simbolismo

Hay ejemplos de simbolismo en todas partes, tanto en literatura como en nuestra vida cotidiana, y hay cientos de significados universalmente aceptados para diferentes frases o imágenes que van más allá de sus interpretaciones más obvias. Estos son algunos:

Blanco: inocencia y pureza

El color blanco suele usarse como símbolo de inocencia o pureza: piensa en los tradicionales vestidos de boda blancos o en las banderas blancas que indican la rendición de un bando. No hay nada específico en el blanco que pueda sugerir estos significados pero, a lo largo de los años, las personas atribuyeron ese significado adicional al color. Estas implicancias más profundas se han vuelto parte de nuestra comprensión colectiva.

Trébol de cuatro hojas: suerte o buena fortuna

La «suerte del irlandés» suele atribuirse al trébol de cuatro hojas. Si bien los tréboles de tres hojas son comunes, es mucho más raro cruzarse con uno de cuatro. Por este motivo, si encuentras uno, se considera una muestra de buena fortuna.

Cuervos: profecía o muerte

Los cuervos, pájaros hablantes, se han considerado a menudo símbolos de profecías o de sabiduría; una conexión entre los mundos humanos y los espíritus. Por sus plumas oscuras, su presencia ominosa y su dieta típica de carne en descomposición, también se los asocia con la muerte, las pérdidas o la mala suerte. El famoso poema «El cuervo» de Edgar Allan Poe es un buen ejemplo de este tipo de simbolismo en la literatura.

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Tipos de simbolismo

Simbolismo religioso

Durante siglos, la religión ha sido una fuerza dominante en las sociedades de todo el mundo. No es de extrañar, entonces, que los símbolos relacionados con creencias religiosas hayan sido tan predominantes en la literatura y la poesía. 

Shakespeare era fan de usar simbolismo religioso, algo visible en el uso de palabras como «peregrino», «santo» y «santuario» para hablar sobre el amor de Romeo y Julieta. Estas frases no solo resonaron en su audiencia altamente religiosa durante aquel tiempo, sino que también permiten a los lectores modernos empatizar con la difícil situación de los dos amantes y sentir la profundidad y la pureza de su amor.

Simbolismo romántico

El amor y el romance, otros conceptos universalmente compartidos, se simbolizan de varias maneras en toda la literatura y la poesía. Los cisnes y las rosas rojas, por ejemplo, se convirtieron en sinónimos de amor y devoción. 

Mientras que algunos escritores son más obvios con sus símbolos románticos (una cena a la luz de las velas o elementos con forma de corazón hablan claramente de amor), otros eligen que su simbolismo literario sea menos evidente para los lectores. En el poema de John Keats, «Oda a un ruiseñor», la música del pájaro sugiere la belleza de la comunicación entre el hombre y el animal. Además, hace referencia al amor basándose en los símbolos tradicionales de pájaros y romance de la mitología griega.

Simbolismo emocional

Escritores de todos los tiempos han usado objetos físicos para sugerir emoción. Pensemos, por ejemplo, en las manos manchadas de sangre que Lady Macbeth no podía limpiarse y representaban su culpa, o en la peineta de mariposa de Rose en Titanic que representa sus sentimientos de libertad en torno a Jack.

El agua también se usa a menudo como símbolo de emociones. La lluvia tranquila puede sugerir tristeza, mientras que un mar turbulento suele significar que se avecinan problemas. Por otro lado, el fuego suele representar ira, dolor o destrucción. En la novela distópica Fahrenheit 451, la quema de libros significa la destrucción literal y simbólica de la eliminación de la libertad y el conocimiento.

Otros tipos de simbolismo

Mitología

Los mitos son un género particular de narración basada fuertemente en simbolismos. Suelen contar historias de dioses o criaturas no humanas que interactúan con el mundo de los humanos o que tienen algún tipo de impacto en nuestras vidas. 

Los mitos históricos han llegado a tener una fuerte conexión con muchos grupos espirituales y religiosos del mundo, sobre todo vinculados con historias de creación, mientras que otros ofrecen explicaciones sobre las normas y costumbres culturales. Estos tipos de simbolismo se pueden encontrar en la mitología griega, china, egipcia y nórdica; solo piensa en cualquier deidad del panteón y representará mucho más que solo su nombre.

Personificación

La personificación es un recurso literario comúnmente usado por los escritores para asignar a un objeto inanimado o personaje no humano el comportamiento de una persona. Puede ayudar a los lectores a conectarse más profundamente con lo que sea que se esté personificando, sobre todo en personajes no humanos, o simplemente puede agregar un lenguaje más ornamental a obras literarias o poesía.

El clima y los edificios son algunas de las cosas más comúnmente personificadas del simbolismo en la literatura; es el caso de la frase «el viento rugió en todo el valle». En el simbolismo poético, Emily Dickinson era conocida por su uso frecuente de la personificación. Alguna vez escribió: «El corazón quiere lo que quiere, o no le importa».

Recursos literarios que no son exactamente simbolismo

Metáfora

Aunque a primera vista pueda parecer que las metáforas son simbólicas, eso no es del todo preciso. Como figura retórica, las metáforas realizan una comparación equivalente en lugar de darle al objeto o la persona un significado simbólico. 

La clásica línea de Elf, «Estás sentado en un trono de mentiras», puede parecer simbólica a primera vista (la silla representa un trono), pero en realidad es una metáfora. La silla es la metáfora de la pila de mentiras que, por supuesto, es algo completamente intangible, y se hace una comparación directa entre esta pila de mentiras imaginada y un trono.

Símil

Al igual que la metáfora, un símil o comparación es una figura retórica que compara dos objetos o conceptos, aunque esta vez se trata de dos cosas diferentes. Encontrarás este concepto en muchísimas frases cotidianas como «temblaba como gelatina», «es valiente como un león» o «como anillo al dedo».

No son simbólicas en el sentido clásico, ya que el uso de «como» deja claro que se está haciendo una comparación directa y que no se representa algo en lugar de otra cosa. Esto es, también, lo que las diferencia de una metáfora, ya que el «como» hace que la comparación sea mucho más clara.

Alegoría

La alegoría es el recurso literario más cercano al simbolismo, y usa eventos, acciones o personajes para representar ideas específicas. Las alegorías funcionan por sí mismas como eventos o seres independientes, sin que sea necesario tener en cuenta ningún simbolismo, pero están estrechamente relacionadas con el tema o mensaje general de la narración. En una historia alegórica, casi todos los detalles tienen algún nivel de simbolismo. Por otro lado, una historia simbólica no necesariamente es una alegoría.

Un ejemplo común (aunque debatido) es el personaje de Aslan en El león, la bruja y el armario de C.S. Lewis. Se suele considerar que Aslan representa a Jesús, porque sacrifica su vida para salvar la vida de Edmund, y su resurrección en los últimos capítulos solo fortalece esa idea.

El simbolismo en poesía

Erraba solitario como una nube, de William Wordsworth

El trabajo de Wordsworth está lleno de simbolismo poético, y esta poesía no es la excepción. Sus referencias a los narcisos seguidas de sus descripciones de la soledad son símbolos de un nuevo comienzo y del florecimiento de una nueva vida:

Erraba solitario como una nube

que flota en las alturas sobre valles y colinas,

cuando de pronto vi una muchedumbre,

una hueste de narcisos dorados;

junto al lago, bajo los árboles,

estremeciéndose y bailando en la brisa.

No pude detenerme ante la muerte, de Emily Dickinson

Muchos de los mejores ejemplos de simbolismo en poesía son de Emily Dickinson. En este poema, utiliza el símbolo del carruaje para sugerir el movimiento del orador hacia la muerte (que también sugiere luego cuando utiliza la puesta de sol) y el pasaje entre la vida, la muerte y la otra vida.

Porque no pude detenerme ante la muerte,

amablemente ella se detuvo ante mí;

el carruaje solo nos encerraba a nosotros

y a la inmortalidad.

Escribe tus propias historias simbólicas

Ahora que comprendes mejor qué es el simbolismo (y qué no es), puedes empezar a añadir elementos a tus propias obras de ficción. Inspírate en los mejores autores y poetas del mundo, prueba algunos símbolos y comprueba cómo pueden transformar tu próxima obra escrita.

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