Se convirtió en el cliché de cada informe de libro de séptimo grado. Inevitablemente, un niño que pronto será adolescente se pone frente a la clase, lee la versión de CliffsNotes de alguna novela clásica y concluye: “Esta novela es un símbolo de la existencia humana”. ¿Cliché? Tal vez. Pero tal vez no sea tan malo. La alegoría es un concepto clave para desarrollar la comprensión de la lectura, es exactamente lo que deberías aprender en la clase de lengua de séptimo grado.

Cuando comprendes una alegoría, es el momento en el que comienzas a apreciar la literatura en un segundo nivel. Ya no te concentras en solo la diversión o tensión de la trama central. Cuando comienzas a concentrarte en la alegoría, abres la puerta al mundo de la intención del autor, y sí, las metáforas que tratan la existencia humana. 

¿Continúa tu confusión? Estas son algunas claves para destrabar la puerta de la alegoría literaria.

Enlaces rápidos

Definición de alegoría: ¿qué es una alegoría?

Una alegoría es una narración que actúa como metáfora para aportar un significado más profundo, que suele revelar verdades sobre la existencia humana. 

Una alegoría puede parecer una metáfora o una analogía, pero esta es la diferencia: las metáforas y las analogías funcionan como figura retórica. Puedes expresar una metáfora dentro de una frase como “Estoy muerto de cansancio”. 

Una alegoría es más profunda que una metáfora e incorpora símbolos en la trama general. Un ejemplo famoso de esta técnica narrativa es la “Alegoría de la caverna” de Platón, en la cual describe a un grupo de personas encarceladas obligadas a vivir en una caverna durante toda su vida. 

Todo lo que los prisioneros podían ver eran las sombras de los objetos que se acercaban al fuego, pero no podían ver los objetos que proyectaban estas sombras. Los prisioneros, que Platón parecía argumentar, somos nosotros: los seres humanos atrapados por las limitaciones de nuestros sentidos. Es un concepto tan abstracto, que solo existe una manera de contarlo y fue a través de una alegoría que cualquiera pudiera comprender.

Ejemplos de alegorías

Rebelión en la granja

En Rebelión en la granja de George Orwell, los símbolos adquieren la forma de verdaderos animales de granja: cerdos, caballos, cabras. Orwell hace que estos animales realicen cosas muy humanas, como hablar, aprender música e incluso derrocar a su captor, el granjero Jones.

Es fácil ver a un lector nuevo que se confunde con una trama absurda y surrealista. ¿Animales que hablan? ¡Vamos! Pero, cuando lees Rebelión en la granja como una alegoría de la Revolución Rusa y el posterior mandato de Joseph Stalin, las piezas del rompecabezas encajan. 

De acuerdo con Orwell, la historia fue una alegoría que representa que “ese tipo de revolución [violenta] solo puede conducir a un cambio de amos”. 

Y así es exactamente como se desarrolla la trama del libro. Una vez que están a cargo, los animales no hacen de la granja un lugar mejor. Puede parecer un extraño recurso literario, pero existe un motivo por el cual seguimos leyendo Rebelión en la granja hasta el día de hoy: sus mensajes más profundos resuenan a lo largo de la historia (pasada y presente).

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El progreso del peregrino

Esta obra de 1678 de John Bunyan se convirtió rápidamente en una de las alegorías más famosas que haya existido, en un punto, superó la venta de los demás libros, a excepción de la Biblia. El progreso del peregrino no siempre es sutil en su simbolismo, por ejemplo, el personaje principal se llama Cristiano y un obstáculo con el que se topa es el “Collado de dificultades”. Más adelante, se encuentra con damas denominadas: Discreción, Prudencia, Piedad y Caridad. 

Pero, El progreso del peregrino tiene una gran influencia, e incluso algunas personas la consideran la primera novela inglesa. Y eso es literal: puede ser la primera novela escrita en inglés, punto.

Una innovación clave de la novela es que utiliza la alegoría para funcionar en dos niveles. Aquellos que buscan símbolos pueden apreciar las metáforas más profundas de la vida de Cristiano, mientras que los que buscan diversión pueden encontrarla en un nivel literal. El escritor inglés Samuel Johnson más tarde opinó:

 “El gran mérito de (El progreso del peregrino) (es) que el hombre más culto no puede encontrar algo que aprecie más y el niño no conoce nada más divertido”.

La letra escarlata

En la novela clásica de Nathaniel Hawthorne, que se escribió en el siglo XIX, pero que se desarrolla en el XVII, a una joven que da a luz a un niño extramatrimonial la obligan a usar la letra “A” de adulterio.

Lo brillante de la novela de Hawthorne es que el pecado en cuestión nunca aparece en la trama real. Lo que se dice sobre ello es solo cómo comienza la historia. Hawthorne usó la alegoría para crear una manifestación física y simbólica del estigma y la humillación social en la sociedad. Esos son los temas que a Hawthrone le preocupan y parece argumentar que las tácticas de humillación sirven más para alienar que para subsanar. Un autor de menor categoría podría haber convertido la historia extramatrimonial en el enfoque central, convertirla más en un romance barato que en una crónica de la sociedad.

Las crónicas de Narnia

Los lectores están tan acostumbrados a buscar alegorías que, a veces, no estamos seguros de si el autor tuvo la intención de generarlas o no. ¿El Señor de los anillos es en realidad una alegoría de la Segunda Guerra Mundial? O, un famoso ejemplo de alegoría debatida, ¿Las crónicas de Narnia son en realidad una alegoría del cristianismo?

Si ya leíste Rebelión en la granja, conoces el uso de animales como símbolos de personas reales. Muchos lectores creen que Las crónicas de Narnia es una alegoría de la historia central del cristianismo. Sin embargo, el autor C.S. Lewis se apresuró a señalar que su historia no es un relato directo del cristianismo y que muchos hechos no corresponden de forma explícita con los sucesos del Nuevo Testamento. La belleza de la buena literatura es que puede ser lo suficientemente rica para varias interpretaciones.

La diferencia entre la alegoría y el simbolismo

Teniendo en cuenta estos ejemplos de alegoría, es fácil concluir que la alegoría es cualquier historia antigua en la que existen símbolos prominentes diseñados para enseñarnos algo sobre la naturaleza humana. Entonces, ¿qué hace que una alegoría sea diferente de un símbolo?

Para una alegoría, la distinción clave es construir la metáfora directamente en la narración de la historia. Rebelión en la granja es un ejemplo perfecto porque relaciona sus temas con la trama del libro. La forma en la que suceden los hechos se supone que dice algo acerca del tema central.

Sin embargo, el simbolismo puede comunicar metáforas más pequeñas sin influir directamente en la estructura de la historia. 

Piensa en el ojo roto del oso de peluche de Breaking Bad. Es un símbolo que Walter White nota y recoge de la piscina. El ojo aparece más tarde en diferentes partes de la historia. El observador tiene que preguntarse: ¿qué significa el globo ocular para Walter y qué debería significar para el público? 

Preguntas válidas. Pero, debido a que el símbolo no es central para el desarrollo de los sucesos, su presencia por sí sola no convierte a Breaking Bad en una alegoría. Se requiere de toda la narración para lograr eso.

Cómo usar la alegoría para realzar tu redacción

Intenta recordar la primera vez que descubriste que una historia representaba algo más profundo. Ese momento de “revelación” te da una nueva apreciación de las alegorías en la literatura. Lo que alguna vez pensaste que era simplemente una historia divertida, de repente, se transforma en una crítica social con significados más complejos de lo que hubiesen sido si el autor solo los hubiera explicado abiertamente.

Si se hace bien, la alegoría puede mejorar la riqueza de tu historia. Pero primero, tienes que empezar con una perspectiva determinada, una observación sobre el mundo. Para Orwell, fue el problema de la Revolución Rusa de 1917. Para Hawthorne, era la naturaleza destructiva de los estigmas sociales. Considera qué quieres decir sobre la naturaleza humana y tu historia se convierte en algo más que una trama. Se convierte en una declaración.

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