¿Qué hace que una obra de ficción sea efectiva? Hay muchas maneras de responder esto, pero la verosimilitud o la capacidad de ser creíble son factores muy importantes.

Incluso en la ciencia ficción o en géneros fantásticos, el autor necesita crear un mundo que a los lectores les parezca posible. Esto no implica necesariamente que no pueda haber elementos mágicos o sobrenaturales, pero estos deben encajar en la historia de una manera que tenga sentido.

Puede ser una palabra complicada de pronunciar, pero la verosimilitud es un concepto simple en la práctica. Te contamos qué es lo que hay que conocer sobre el tema: incluimos una definición de verosimilitud y nuestros ejemplos favoritos de libros y películas.

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¿Qué es la verosimilitud?

La verosimilitud hace referencia a la cualidad del realismo en la escritura de ficción. Se aplica a los personajes, las situaciones y los ambientes que el autor ha creado y es una parte importante de la construcción de dicho mundo y de la continuidad narrativa. La palabra proviene del latín “verum” (verdad) y “simillis” (similar), con raíces conceptuales en la dramaturgia griega y la poesía heroica italiana.

En muchos casos, la verosimilitud puede ser algo a lo que no le prestas atención, a menos que no esté presente. Es difícil mantener el interés en una historia que no sea creíble, y puede ser frustrante que te distraigas de forma constante con detalles que no sean realistas. Del mismo modo, si estás redactando, es parte de tu trabajo garantizar la verosimilitud, y eso es algo a lo que deberías prestarle atención constante a medida que avances en tu obra.

¿Cuáles son los tipos de verosimilitud?

Existen dos tipos de verosimilitud: la cultural y la genérica.

  • La verosimilitud cultural es la credibilidad dentro del contexto del mundo real (es decir, nuestro mundo)
  • La verosimilitud genérica es la credibilidad dentro del contexto de un mundo de ficción (es decir, dentro del mundo de los personajes)

Algunos géneros de ficción, como el realismo mágico, tendrán elementos de ambos tipos. Otros pueden identificarse claramente con un campo o con el otro. En cualquier caso, el objetivo es crear y mantener un estándar de realismo para que todos los detalles tengan cohesión con la historia.

¿Cuál es la diferencia entre realismo y verosimilitud?

El realismo es lo que es real de hecho, mientras que la verosimilitud es la apariencia de realidad. En otras palabras, el realismo existe fuera de la ficción, dado que tiene que ver con las normas, las leyes y los conceptos que rigen el universo real. La verosimilitud, en cambio, existe solo en la ficción. Es la posibilidad de que lo que estemos leyendo o viendo pueda suceder realmente, ya sea en nuestro universo o en el universo que creó el autor.

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La verosimilitud en la literatura y en el cine

Ver ejemplos de verosimilitud es una buena forma de tener una idea de cómo funciona en realidad. Y, por fortuna, hay muchos ejemplos de referencia, en particular en libros y películas populares.

Ejemplos de verosimilitud en la literatura

La verosimilitud es un recurso literario fundamental presente en todos los géneros, desde la ciencia ficción hasta la poesía y debe estar presente en los diálogos, las interacciones de los personajes, el paisaje y la trama. De nuevo, estos elementos pueden ser fieles al mundo real o al mundo de ficción que creó el autor, pero deben ser coherentes con las reglas que se fijaron.

“Las uvas de la ira”, de John Steinbeck

Los personajes de Steinbeck en “Las uvas de la ira” existen dentro de las construcciones sociales y los confines de la Gran Depresión. La vida de los granjeros migrantes y de sus familias, así como las descripciones de la pobreza, todo suena verdadero sobre dentro de lo que conocemos sobre este período, a veces hasta un punto doloroso. Es tan realista que, incluso hoy, esta novela se suele usar para enseñar sobre la Gran Depresión y Steinbeck ganó un premio Pulitzer y el Premio Nacional del Libro gracias a su fuerza narrativa.

“Drácula”, de Bram Stoker

Es probable que el realismo no sea lo primero que se te venga a la mente cuando pienses en “Drácula”, pero la novela de terror gótico de Stoker es una clase magistral que entrelaza la verosimilitud cultural y la verosimilitud genérica. El conde Drácula es un personaje claramente fantástico, pero existe de otro modo, como una representación fiel al estilo de la Inglaterra victoriana. Esta yuxtaposición es la que hace al libro especialmente aterrador, ya que los actos de maldad de Drácula afectan a personas con las que, en aquel momento, los lectores podrían haberse sentido identificados.

Ejemplos de verosimilitud en el cine

Como en la literatura, la verosimilitud es clave para una película exitosa, y es difícil (si no imposible) lograr una fuerte conexión con el público sin ella. Incluso cuando los personajes actúen de formas con las que el público no esté de acuerdo, el efecto general aún debe ser el de la posibilidad, y todo debe tener sentido como parte de la historia completa.

“Gladiador”

Esta película épica está basada en la vida real solo de forma vaga, pero si bien los eventos no se desarrollaron como cuenta la historia, sin duda, podrían haber sucedido así. “Gladiador” antepone representaciones precisas de hechos que ocurrieron realmente (como la Batalla del Danubio, por ejemplo, y las fosas de los gladiadores romanos), así como de personas que existieron en la vida real (como Marco Aurelio y Cómodo). En las áreas en las que la historia se desvía de lo que conocemos, lo hace de una manera en la que se mantiene fiel a los tiempos y a los paisajes, y eso tiene sentido en el contexto de la película.

“Parque Jurásico”

¿Podría una pareja de científicos brillantes clonar dinosaurios a partir de ADN antiguo y de nuestras capacidades tecnológicas actuales? No. ¿Pero podría serlo dentro de las leyes de la ciencia que se delinearon en “Parque Jurásico”? Absolutamente. La película, basada en la novela de Michael Crichton, emana verosimilitud. Y, a pesar de que la premisa en sí misma es poco probable, como público nos vamos despojando de dudas a medida que los hechos se desarrollan. Esto demuestra la calidad del relato para construir un mundo propio y de la atención al detalle pseudocientífico y que, en última instancia, hace que la película sea mucho más divertida de lo que hubiera podido ser si no se hubiera invertido tanto esfuerzo en hacer que lo imposible parezca posible.

Cómo incorporar la verosimilitud en la narración

Cuando crees una obra de ficción, siempre deberías buscar la verosimilitud, tanto en el panorama general como en los detalles más pequeños. Estas son algunas maneras de lograrlo.

  • Define reglas claras. Sé preciso con las reglas en las que bases tu mundo de ficción. Está bien si el realismo de tu historia significa que el sol sale por el oeste y se pone por el este, en lugar de ser al revés, pero para aportar a la credibilidad, necesitarás dejar esto claro al público y sostenerlo a lo largo de la historia.
  • Súmale muchos detalles. Los detalles les aportan profundidad y realismo a las situaciones. Válete de detalles sensoriales para describir paisajes (no solo lo que se ve, sino también lo que se huele o se escucha, etc.) e incluye detalles expositivos que ayuden a completar el realismo de los personajes (por ejemplo, puedes tener un personaje que diga “discúlpame” luego de toparse de forma accidental contra alguien, en lugar de que solo siga caminando).
  • Comprueba los hechos. Si no estás seguro de que algo es fiel a la realidad, verifícalo en lugar de dar por supuesto que funcionará. Esta es una buena práctica tanto para la verosimilitud cultural como para la genérica y una tarea que debes llevar a cabo para que asegures mantener la coherencia de tu enfoque.

La próxima vez que te atrape una obra de ficción, intenta detectar los diversos elementos que connoten realismo. Tendrás una idea más acabada de lo que hace que una historia cause impacto, además de captar algunas pautas que puedas aprovechar para crear verosimilitud en tu propia obra.   

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